UNA ESPINITA

Todas hemos tenido alguna “espinita” clavada, de esas que es mejor resolver. Aunque a menudo queda pendiente durante demasiado tiempo.

En mi caso, tardé varios años en quitarla. Cada vez que me cruzaba con él, me invadía una extraña sensación de calor por todo el cuerpo. Cada vez que coincidimos; que eran veces contadas, casi siempre, una vez o dos al año, en fiestas que celebraban amigos que teníamos en común; se seguía quedando clavada una y otra vez. Sea porque yo tenía pareja y él no, o porque yo no y él si, la tensión se iba acumulando. Tensión no resuelta.

Hasta que un día por cosas del destino volvimos a contactar. Por primera vez coincidía que ninguno de los dos tenia pareja. Los dos decidimos quitarla de una vez por todas. Para seguir con nuestras vidas, cada uno por su lado. Teníamos claro que solo era eso, una cosa pendiente. Nada más. Se agradece que los dos pensáramos igual. Sin complicaciones.

Tengo que reconocer que una vez hecho, parecía que me hubiera quitado un peso de encima. En serio, un gran peso. Sentí una sensación de alivio. Alivio acumulado por años. Me dí permiso para seguir con mi vida. Una cosa menos en la lista de pendientes.

Solo era una “espinita”.
¡Hecho!
¡Que gusto!

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2 thoughts on “UNA ESPINITA

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