PURA DEMENCIA: SOY LA EXCEPCIÓN

Me lancé sin red, esa noche después de la fiesta, me decidí y me lance con un beso. El trompazo fue pequeño. Tenía que haber puesto una red de seguridad, el golpe habría sido más suave. Salí de su casa como si me persiguiera la peste. En cuestión de segundos caí al vacío. Un VACÍO con mayúsculas.

Sinceramente no se que falló, creí notar todas las señales correctamente. Desde pequeñas nos enseñan a identificar esas señales, para saber si le gustamos a un hombre. Cada señal gritaba un beso, un roce, un algo más. Por un momento pensé que había perdido la capacidad de notar cuando le interesaba a un hombre o no. Creí por un segundo saber cómo iba a terminar la noche. Me confié. Pensé que esta vez sería diferente.

Pasaron los días y no obtuve noticias de él. Esa misma semana decidí retomar mi vida amorosa, tener una cita. Así lo hice, quedé con un compañero del trabajo para cenar. Un compañero que me llamaba la atención desde hacía tiempo.
La cita fue correcta, pero no increíble. Pero en ese momento me servía lo correcto. Ya había tenido suficientes sorpresas. Así que, estaba contenta por como se había dado la noche.

Un buen amigo me dijo una vez, si le gustas de verdad, te llamará. Te vendrá a buscar. Así es el amor. Desde ese momento me fié de esa estúpida norma. Esperando que tarde o temprano él llamaría a mi puerta. Aunque yo estuviera retomando mi vida.

Tuve varias citas con el compañero de trabajo. Citas correctas, sin complicaciones. Hacía lo que yo esperaba, sin más. Pero una noche después de una cita, después de llegar a casa. Llamaron a la puerta, creí que era el compi, pero no, era él. Me quedé inmóvil.

Yo- ¿Qué haces aquí?

Él- No puede dejar de pensar en ti. Es un problema. Todo el tiempo. ¿No estás agotada de dar tantas vueltas por mi cabeza?

De repente se paró el tiempo, él se acercaba cada vez más a mi boca y por fin me beso, como si no hubiera un mañana. Entre beso y beso, mi mente pensaba, yo soy la excepción de la regla, él vino a buscarme. En ese momento me encajaron todas las piezas.

Un día conocerás a un hombre increíble
y tendrás tu final imperfecto.
Llegará.
Los finales imperfectos me encantan,
presumen de gran personalidad.

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2 thoughts on “PURA DEMENCIA: SOY LA EXCEPCIÓN

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