ÉL ME PONE

Me despierto temprano. Me encanta disfrutar del momento de levantarme. Para algunas personas es una tontería, pero para mí es importante. Me hace empezar el día con buen humor, con más energía. Lo disfruto como una niña. Desde estirar el cuerpo entero en la cama, hasta pensar en el delicioso desayuno que me voy a comer, a el olor del té rooibos de vainilla que me espera. Lo sé, a lo mejor le presto demasiado atención a cada detalle, pero hace tiempo me di cuenta que esos detalles son los que me hacen entender el significado de disfrutar del día a día. Me pone disfrutar de eso.

Uno de los detalles que más me pone, es él por la mañana.
Entra por el balcón y me regala una sonrisa. Lleva una taza con rooibos de vainilla en la mano, en ese momento entiendo la frase “conquistarás a una mujer cuidándola todos los días, como se cuida a una flor”. En ese momento se confirma que aún quedan hombres de verdad. Se me escapa una pequeña sonrisa. Me gustaría decirle que estoy pensando en todas las veces que perdí el tiempo con “niñatos” disfrazados de hombres, existiendo hombres como él en el mundo. En lugar de eso, me levanto y le beso. Superé el miedo a disfrutar de lo que me merezco y de las veces que lo desaproveche.

Él desordena mi melena pelirroja. Desordena mi mente. Desordena mi vida. Desordena mi caos. Desordena mi cama. Desordena mis lunes. Me chifla el desorden que me despierta. No sé si tengo más desordenado el pelo o la vida, pero me da igual. Me pone demasiado este desorden. Me ponen los detalles espontáneos. Los que vienen sin aviso.

Él me pone.

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2 thoughts on “ÉL ME PONE

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